Anécdota (Liliana)

Hace algunos meses yo me encontraba por la mañana un día sábado desayunando con mi familia (tía, abuela, mamá y papá) como es costumbre.

De repente se escucha que llaman a la puerta y la empleada domestica sale para atender, minutos después, vemos que se acerca a la cocina y nos percatamos de que dos hombres van de tras con arma de fuego en mano, entran por la cocina y llegan al comedor donde nos encontrábamos todos.

Nos sorprendimos y sin darnos cuenta ya nos estaban apuntando con las armas, nos pidieron a gritos y con insultos que les entregaramos nuestras pertenencias de valor (dinero, aparatos eléctricos, joyas, etc.)

De inmediato comenzamos a darle todo lo que estaba a nuestro alcance a uno de ellos, mientras tanto, el otro subió a la planta alta entrando a las habitaciones para llevarse las cosas.

Posterior a eso, se escucha que llaman a la puerta nuevamente, nadie sabía quien era, ya que no podíamos salir, dejan de insistir y se retiran, mientras tanto los ladrones se apresuran para tomar las cosas, le piden a mi madre que abra la puerta y salen corriendo.

Todos nos quedamos atónitos por lo sucedido, decidimos dar aviso a las autoridades y desde entonces se puso más seguridad en la casa (cámaras, rejas, etc.)

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